Resulta
curioso que un vocablo tan simple como el que da nombre a nuestro pueblo haya
podido pasar por tantas variaciones ortográficamente hablando a lo largo de la
historia. Desde la contrariedad de situar Asso y Asota entre Isso y las
cercanías de Cehegin, no son pocos los historiadores que se inclinan por
atribuir a este rinconcito de mundo el ancestral nombre de ASSO, atribuyendo el
de Asota a dicho enclave murciano. Juan Lozano[1] así lo hace
en 1794, debido a la cantidad de ruinas que definían la antigüe dad de Isso).
El propio Juan
Lozano utiliza la etimología del nombre, IsoS, que significa “ciudad igual”,
para situar su fundación en tiempo de Tiros y Sidonios, venidos de Oriente.
Allí tenían la ciudad de AΣΣOΣ, o Ássos, que significa dos ciudades iguales.
Lozano coloca estas dos ciudades en Italia (su actual nombre es Isso, en
Bergamo), y en España, nuestro Isso.
No hay mas
noticias sobre el nombre de Isso en la antigüedad salvo en dicha obra de 1794. Posteriormente debemos remitirnos, sobre todo, a textos oficiales y la
cartografía.
La
primera referencia la encontramos en el Cronicón de D. Juan Manuel[2], nieto de San
Fernando, afirma que D. Fernando VI dio el pueblo de ISO con otros, al infante
D. Juan. Aunque la similitud en la pronunciación, como ya dijimos, nunca ha
cambiado, ortográficamente la variedad es tanta como posibilidades daba la
falta de unas normas gramáticas. Desde HISO o HIZO, como aparece en los mapas
de Rigobert Bonne en 1797[3] y Giovanni
Maria Cosme, en 1801, pasando por YSO o YSSO, con una “s” en las Relaciones
Topográficas de Felipe II, y con doble “s”, ya aparecía en las Relaciones de
Tomas López (1274), además de encontrarlo así en dos mapas del siglo XIX (mapa
del obispado y reino de Murcia, Tomas López, 1804; Provincia de Albacete, Ramón
Alaberni i Casas, 1846).
El
término encontrado con mas frecuencia en el paso del tiempo es el de ISO, con
una sola “s”. Desde el cronicón citado anteriormente, fechado en 1311, pasando
por los textos de los siglos XVII y XVIII, como el escrito de solicitud para la
ampliación de la iglesia en 1719, o en el memorial del Alcalde de Iso,
Francisco Cantero, en 1822. En diccionarios geográficos como el Atalante
Español (1778), el Correo de Nipho (1769), se mantiene este nombre, salvo la
variación de Sebastián Miñano (1826), que le añade la acentuación al final
(Isó), al igual que Francisco Javier de Mora Riera, en su diccionario (1875).
A
partir de los inicios del siglo XX, se normalizó el nombre con la doble “s”, el
actual Isso.
Atribuir
tanto cambio a una falta de reglamente gramático en aquella época no descarta
que en algún momento se pudiera modificar dicho nombre por cualquier otro
motivo, intencionado o no. Tampoco, salvo unos pocos documentos, podemos
asegurar cual fue la denominación real de Isso en el propio pueblo, aunque,
barajando cualquier posibilidad antes citada, la mas aparecida a día de hoy es
ISO.
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